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domingo, 7 de marzo de 2010

GENERACIÓN DEL 60


Sin duda alguna la generación del 60 ha sido una gran influencia para muchos poetas de las siguientes generación y de hecho que lo seguirá siendo, pues con tan solo dar un vistazo fugaz a las voces que hicieron poesía en aquellos tiempos uno puede saber de lo que se habla, entre los grandes nombres figuran; carmen Luz Bejarano, César Calvo, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Marco Martos, Javier Heraud, Luis Hernández, entre muchos más.


Desde este libro que la Colección Perú Lee publicara, les ofrezco una selección de poemas, de tres poetas, para su deleite.


WINSTON ORRILLO


CANCIÓN


Con nobles materiales
mi casa he construido.
Con el azul del sueño
y el ámbar del silencio
mi casa he construido.
Con todo lo que llega
cuando no lo esperamos
mi casa he construido.
Con nuestro amor
antiguo
la casa habitaremos.

PEDRO MOROTE

MAR ADENTRO

Me sumerjo esta tarde en el paisaje
sentado ante el mar, en un rompiente,
soy un preso de todo y de mi mente
y me pesa la abulia como anclaje.
En mi mar interior, mi propio oleaje,
me abandono y navego hacia occidente,
al naufragio del sol, navío ardiente,
y es mi cuerpo mi barco y mi equipaje.
Al garete y de cara hacia el celaje,
me adormezco a la brisa y al relente,
que me lamen con lengua de serpiente.
Soy un nauta olvidado de su viaje.
Y es la noche, que cae de repente,
un pirata que salta al abordaje.


JUAN OJEDA

CAPUT MORTUM

y no hallé cosas en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte
Francisco de Quevedo


El fatigado de las nudosas meditaciones, en el brillo
De la esperanza
(detenido aire muerto o mundo) yace
Desgarrado por el ruido quieto del exilio
Y frecuenta una sabiduría maloliente como la muerte.
En qué secreto rencor sus ojos abrevarán, no lo sabemos
Ni deseamos preguntarle.
Hay un seco terror en sus cuencos
Y una tensión inmóvil, como si el mundo pudiera disgregarse
Y el solo deseo de contenerlo arrastrara su ruina.
Sí, ahora entendemos su pereza y su hedor cadavérico.
Es un hombre hastiado de soportar el universo,
Y solloza nombrando los astros y el caso roto de la vida.
Ahora que la muerte frota sobre el aire su cadena,
Combado de soledad y neutro polvo hurga sus ojos.
Así el mundo es interior a los objetos, es este muro
Que maduraba en recogidos signos, es inerte trino.
Oh, caminar al fin le fuera en símbolo y ardiera
En una sola costumbre difusa (ni cuerpo ni mundo)
Estos ojos inciertos abren pétrea lámina horrenda.

PD: La selección de autores de la generación del 60 para la edición de este libro fue hecha por Óscar Araujo León

1 comentario:

Jorge Ampuero dijo...

Bien por ellos, pero igual espero que nuestra generación los supere.

Saludos.