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sábado, 8 de enero de 2011

FERNANDO CHUQUIPIUNTA MACHACA


Desde Puno nos hace el envío de sus poemas el amigo y poeta, además de incansable promotor cultural, el vate Fernando Chuquipiunta Machaca, natural de Huancané, esa tierra tan querida en la que las actividades no cesan de realizarse y desde donde nos llegan estos textos que os comparto a continuación para su lectura y disfrute de parte de vosotros lectores.


SOLILOQUIO

Entre la realidad y el sueño
se ha detenido el tiempo.
Desde el río cristalino
cien gaviotas alzan vuelo
y son parte del universo.

Del supullullo 1 brota
la mañana con nuevo aroma
y una andina fragancia
se va danzando por el horizonte.

Un relámpago deja una huella
profunda en mi corazón
y abre en las sementeras
un surco de lágrimas.

Las constelaciones traen
a niñas sirenas con una
extraña alegría en el rostro
por el mágico sonido de sicuris 2.


1. Supullullu.- Manantial de agua que conserva la juventud.
2. Sicuris.- Conjunto de zampoñas que interpretan música andina




VIENTO DE HUANCANÉ

Escribo tu nombre en el cielo
y en las orillas del Titicaca.
Una lluvia de luceros se precipita
sobre los cerros distantes,
la soledad y la ternura.

¿Cómo ignorar tu historia
de constantes abusos contra
los seres humanos más humildes?
¿Acaso el poeta es un ser extraño
que no le duele su pueblo?

Yo también digo: “¡Wala Wala!” 1
con la esperanza de que se edifique
un mundo donde sea posible,
que todos los niños lleguen
a beber el desayuno que les falta.

Tu nombre tatuado en mi piel
que lo repito hoy que la lluvia
cae sobre mi casa y oigo
la cálida voz de mi padre
que trae el viento del atardecer.
1. Grito de rebeldía que se origina en Wancho Lima (1923).


EL POETA Y EL BARCO

Se estremeció el poeta
y no pudo escribir una canción.
Vio que la luna caía
al fondo letal de la soledad.
Se vislumbró.
creyó que podía detener
el arco iris iridiscente
que tenía en las manos.
Se desencantó al ver
que las estrellas
caían en medio de la noche
y no podía recoger ninguna.
Y se enterneció el poeta
al ver un barco en el horizonte
y un niño agitando un pañuelo
lo llamaba por su nombre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me gustaron tus poemas, me parecen muy inspiradores y se demuestra el amor a tu tierra