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miércoles, 15 de julio de 2020

"LA CALLE HABLA" DE LILY SÁNCHEZ






Con mucho agrado seguimos compartiendo poesía peruana. Desde Arequipa llegan sus poemas para que nuestros lectores sigan deleitándose con lo que actualmente se escribe en la zona sur del país. Dejamos sus versos como evidencia de la voz de Lily Sánchez, joven y con un camino por recorrer aún. Sigamos su rastro poético. Desde su primer libro "La calle habla" ofrecemos 5 poemas a nuestro lectores.




CALLES CULTURALES

Llora un niño que no quiere viajar
 recuerdo sentada a su costado que:
“…la estructura de la fábula es pertinente al objeto deseado”
mientras tú cargas la mochila
y te matriculas por los dos
aunque estemos enfrentados
sacudes los trajes
para poner de pie al alma
desatando hecatombes entre mis piernas
en la noche
que contempla mi estrella
esta estrella que pesa tanto
en un mundo patas arriba,
al igual pesan,
mis eternas ganas de querer dejar
la universidad
y rendirme
entre tus mares,
cuando rompes lo idealizado.
No huyo,
el desamor      c
                        a
                        e
en las calles culturales
de mi memoria.
Se hilvana, nuevamente,
una fábula,
es la “idea de familia”
desilusionada, te despacho a tu casa
mientras escribo mentiras
en mi libro de ficción
y anhelo un viaje a tu mar en Mollendo
solo para ver como tus olas rompen en mi orilla.


CALLE DE LÁGRIMAS

Mis deseos, construcciones ingenuas
ni siquiera mil rosarios podrán consolar
no se pueden cubrir
penosas circunstancias
ni un  milagro podría cambiar los designios del tiempo,
tiempo / pausa,
estancada Calle de lágrimas
tragedia
rondan deseos,
mientras se deconstruye
una idea de hogar,
las niñas también nacieron llorando
a la segunda nunca la llamamos Rosario,
a los siete meses llorábamos por no haber escogido nombre,
el frío solitario
en La Calle nocturna de lágrimas;
no me permitía abrigar a mi hija, ni a mis hijas;
les daba calor una máquina – madre
salgo
lo demás queda en la Calle,
recé mil rosarios pidiendo que vuelvas,
La realidad es distinta a lo que muchas veces añoramos.

DES – ORDEN

No me encuentro en las palabras
saboteadas por mi inmadurez,
me hallo retirada del mundo que creía parte de mí
ubicada en medio de quehaceres y risas
lumbalgia y colerina.
Ardiendo de amor en soledad,
pensando en cuál será el poema para mi muerte,
mientras tanto vivo
visitando lo bueno del pasado
y me ubico en un mundo que no me perteneció
pero que indudablemente
siempre fue mío.


SUBURBIOS

Porque yo también tengo calle,
y pienso en la muerte
cuando aúllan los perros
haciéndome sentir
este dolor profundo en el pecho:
 la reja
de mi generosidad;
y explota
en su zona de confort,
donde hay más desorden
que en los suburbios
                        turbios y siniestros;
y la desconfianza
no me permite compartir
media Luna de palabras.

Y mi pecho es una jaula de resonancia
donde abundan estudiantes
caminantes como robots;
reos por la derrota,
            y el DOTA;
por la avaricia; y el poder  salpica,
mancha
chorrea colores tenebrosos;
dobla la esquina,
crea túneles,
y escapa con su súper capa,
a los Malls;
para regodearse
en los anaqueles de la pobreza
roñosa por la calle sin fronteras;
mirándome fijamente a los ojos,
persiguiéndome como loca,
              plañida por el salivazo verde;
            y grita
hasta convertir palabras por piedras espaciales;
volviéndose obstáculo,
mientras caminas al lado mío
por la vereda del Sol, y el calle, calle
callejón
calleja vieja,
y
cansada
de perdonar a sus hijas
recitando
los versos más tristes
en los parques
para fumadores de nubes sólidas
donde  corren rumores como hojas secas:
con una escritura que dice: “La calle esta dura.”

Cinco de la mañana;
abren los mercados sus boquetes infernales;
camino por la
Calle Nueva: plagada de sucesos;
detrás de las ambulancias
se recoge como un muerto,
la resaca de lo vivido;
un par de lentes oscuros, por favor;
los comerciantes explotan en mi cara,
salen del túnel,
donde  espera la muerte
                                   musculosa;  y fuerte
abrazo las agallas del poder
para reclamarme,
porque también te tengo,
CALLE,
aunque estés guardada
en los sobres de carta
donde escribo con la lengua,
la liberación de los analfabetos estudiantes
aspiran y respiran
pero no miran.

Padre, escogí la poesía
porque  es otro camino.


RUINAS

El vómito espacial que limpié
para obtener este lienzo en blanco
donde dejo mis registros,
es el suelo de los suburbios
que sostienen las ruinas
de casonas
consumidas por dentro
casonas
de sillar carcomido por el tiempo,
viejas casas
en una calle nueva,
que guarda su registro
en la fertilidad,
atribuida
a madres paridoras
que dan a sus hijos
a las calles,
donde vomitan los polizontes
luego de salir de la máquina
y
siguen vomitando
 las fértiles,
al sostener a los hijos de los suburbios
en su estirada piel;                                                               
as consumirán por dentro                            
y por fuera,                                                  
mientras ellas suben                          
y bajan las                                        
g                               
          r
             a
       d
                         a
                                   s
arrastrándose
dentro de  ruinas
de casas demolidas s s s
espacios
 que guardan historias nocturnas
en sus fachadas,
donde las kinesiólogas pelean con sus jefes
y  borrachos niegan sus delitos.
Ellas se arrastraban
y avanzaban en el vómito
de las calles de los suburbios,
donde al igual que Hemingway:
eran muy pobres,
pero muy felices.




LILY SÁNCHEZ

Arequipa – 1992. Ecofeminista, estudiante de Literatura en la UNSA. Ha publicado las plaquetas de poesía: Des- Orden (2014); Rolo – D (2018); Suburbios (2018) bajo su sello editorial Zentauro. Ha gestionado los festivales culturales: “La colectiva” – Homenaje a Alberto Hidalgo (2014) donde recitó por última vez el poeta Luzgardo Medina Egoavil; “En octubre sí hay milagros” (2018) – Homenaje a Oswaldo Reynoso y Luzgardo Medina; y co – organizado el “I Encuentro de escritoras” del Colectivo Feminista Cultural Atenea, al cual pertenece. En su haber hay dos poemarios: “La calle habla” y “Música para Hermes” (Zentauro, 2019). En diciembre del 2019 recibió un reconocimiento de lo mejor del arte y la cultura a cargo de Empresa IRIAP.


lunes, 11 de mayo de 2020

5 POEMAS DE LEYDY LOAYZA






Ica es una tierra que continuamente permite descubrir nuevas voces y valiosas en la literatura peruana, más aún en el medio poético. Leydy Loayza es una de esas voces frescas que se dejan escuchar desde la tierra iqueña. Loayza promotora cultural, poeta y además organizadora de la Feria del Libro Ica, nos ofrece ese conjunto de poemas que el lector podrá encontrar suculentos.




AFRODITA EN INVIERNO

De pronto estaba la casa vacía,
decidí quitarme un poco la vergüenza
Allá va mi sexo vestido de otoño
cuando cae el disparo del hombre

Desnuda la sangre, la carne expuesta
paisaje de furia sacrílega
en el insular altar está el epitafio depredando la vida
testando amargos cristales en el azur del alma que se ha llevado consigo


CINCO KILOS DE AGONIA

Golondrinas azules, claras, sinceras,
han llovido toneladas acabado el verano
Y tú, no has escrito nada
Ni una gota de amor sobre el papel
He sentido la melancolía arrastrándose sobre mi cuerpo
Y has intentado nuevamente nacer
Con 5 kilos de agonía y una llave entre tus alas

El lunático solar de tus ensoñaciones te ha poseído en la mañana,
Ferrocarriles simpáticos han bordeado este atardecer
La amarilla tortura nos ha quemado los sueños
Hoy he pintado un mural en tu recuerdo donde no quepa mi tristeza
Sobre mi cabeza veo venir un ramalazo de ardor

Tu sed que termina acabada entre los mares de una sombra
Alada, sin barcos ni islas
Solo tu nombre masacrado por la locura

Estos han sido los pasos de los muertos
Siento su halo fresco en cada palabra
Estos han sido sus gritos y sus silencios
Antes de partir
Esta tu promesa apátrida y sin tiempo
En las cartas secretas que nunca se escribieron

He reunido a los faunos del bosque surcando el miedo de las hadas
He atravesado la laguna estancada para hallar un corazón


 ECOSISTEMA


Amanece mojado, ha llovido en el vestíbulo del cuarto menguante de mi corazón
Tu botón, ha mojado mi cama
Tus relinchos han lacerado el recuerdo
Que habita la sombra de lo que soy
Tú, hembra, como nunca has profesado el verbo que faltaba en esta habitación
Te he sembrado capulíes en los labios
He hablado con el hambre a cuestas
Te he dejado con el brillo vespertino en tus lagunas

Y mi naturaleza se ha acostado en el campo de tus flores matinales
haciendo la lluvia
Amanece mojado y no he olvidado que tu mejilla es el estetoscopio de mi vida
Acostada auscultando siempre mi pecho
Has amarrado mi sangre con tu sangre
Cociendo con el ritmo de tu baile
Mi alma con tu alma

Amanece mojado y en diluvio prematuro
Hemos naufragado por esta corriente
A contra corriente, sacrificando un amor

No soy de este mundo

Se acabado el verano, los barcos vuelven vacíos, como buscando sus almas
el mar se ha tragado el tiempo que espera besar la boca lluviosa
atrayendo los cuerpos que nadan sin verbo, errantes, sin piel

Se acabado el verano, sigo buscando el silencio en el sabor de cada ola
intento ser la arena que siempre llora
ser esa razón por la que siempre vuelves a mirar tu sombra
se acabado el verano y tengo a blanco y negro la esperanza
fluyendo como ese gran espejo que refleja tu cara

No huyas nunca del tiempo dulce, acariciando esas manecillas que construyen el silencio, no huyas ni aceleres el paso para intentar saltear el caótico delirio del desorden
Toca la ternura en la textura de sus ojos siempre iluminados por la inocencia, empápate de esa forma de ser más humano, más real, más piel

Huye si es posible de todos los hombres,
para encontrarte con la última gota de bondad
Y vuela con esa sonrisa incrustada de libertad, 
vuela, coge su mano, habla, pero sobre todo escucha
que nunca sabes cuándo para el reloj  y todo el paisaje del mundo se apaga

  
Poema Inédito – Próximo libro


Sacarte, barrer la casa, quemar la ropa vieja, no quemarla
No dañar el medio ambiente con tus sobras, sobras
En esta vía muerta del espacio ya no existes
Vivo con mi soledad a cuestas y soy libre
No me estorbas, no me apabullen tus palabras, que mal modo de usarlas
Sintaxis sin sentido y pocos recursos del  lenguaje tan rico que hay
Un universo de palabras no entra en tu cabeza, apenas un nombre, mi nombre
Odiado y envilecido por tu lascivia, por tu envidia insana y el charco que te arrastra que no soy yo, que te deje volar, que te empuje al riesgo de ganarlo todo a cambio de nada, pero no lo tomaste, odiado, inhumano a veces, dócil también.
En ese momento de la cumbre de tus fuegos artificiales que encendían el cielo de la casa, yo me arrime a soñar, sin ti por supuesto, con una cama de agua bajo mi cuerpo y yo desnuda de tus cuchillos filosos surcando los muebles, yo libre y sola, como las aguas de los ríos que corren fieras y calmas de cuando en cuando
pero libres, libres, libres.
Me vi tranquila mientras el estiércol de las letras que juntabas rozaban mis oídos queriendo entrar, el rancho de gritos, la furia ennegrecida de tus ojos, me vi tranquila como el agua de un estanque a punto de ser desbocado en un manantial, me vi fluir apartadándome de la bestia del bosque, despareciendo la ropa vieja, apartándome de la bulla, de las palabras ciegas sin rumbo, de tu mala leche, de ti, por fin, me vi libre diciendo lo que no dije, escuchando lo que dijiste, cabalgando hacía no sé dónde con las ramas y los nudos desnudos, me vi como el agua en el agua, saliva del sueño de tarde, te quedaste agazapado y solo como un mueble viejo que ya no sabe a dónde ir.




Leydy Joanna Loayza Mendoza (Ica, 1985). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica, un máster en Dirección de Comunicación Corporativa en la Universidad de Barcelona. Ha sido Sub Directora en Gestión del Conocimiento y Coordinación Interinstitucional de la Autoridad Nacional del Agua en Ica y actualmente se desempeña como Especialista en Comunicación y Cultura del Agua en la misma Institución. Ha publicado Poesía: Más allá del Alma (2009), Placeres y Delirios (2011), Árbol Desnudo (2017), Afrodita en Invierno (2018); Cuento: El Origen del Miedo (2014); Novela: Cuerpo de Agua (2019)

Ha obtenido el Premio Estímulos Económicos del Ministerio de Cultura en el 2019 por el Proyecto Feria Internacional del Libro Abraham Valdelomar, la cual desarrolla como gestora cultural y Presidente de la Asociación Cultural El Conde de Lemos en Ica desde el 2018. Dirige su blog www.escritoaciegasllm.wordpress.com y es Columnista Invitada del Diario Correo.



viernes, 8 de mayo de 2020

4 POEMAS DE ESTEBAN COUTO



Los poemas de Estaban Couto llegan a nuestro blog gracias a la gentileza del autor de enviarnos los textos, a solicitud nuestra, pues deseábamos dar a conocer una voz que está sonando más en el medio literario. Es bueno dar a conocer voces que crecen fuera de las fronteras limeñas y que traspasan muros, afirmándose con el transcurso de los meses, y madurando en su poética. Basta leer la poesía de Esteban para darse cuenta que hay futuro para las letras chimbotanas. Leed gustosos.


/ SEPIA /

De cúbito ventral
temblando / apuntando a los muros /
dorsalmente como los monos
con los ojos apuntando al firmamento calcáreo
colgada de las nubes / sindestino.
Golpea paulatinamente: un aullido
Golpea y golpea: papel y metal a la vuelta de la cuadra.
Para ella / casi inhumana
la máxima prueba de resistencia.
Doce horas de sudor y noche obsoleta /
vómito y jaqueca al amanecer.
De cúbito dorsal
con el vientre espabilado [presto]
relleno de pólvora / cubierto de desolación.
Todo día / la rutina / todo temblor volcánico
se ciernen sobre su asustado animal
en un rincón de telarañas / en cuclillas /
clavos por doquier / por deseo y perverso nudo
hecho añico su músculo hueco

en la alcoba de los desamparados


PLANTACIÓN

Ella revienta pulmones y estómago con las drogas del siglo.
Él la ama dolorosamente como un intrépido animal de lenguaje

Carlos Reyes Ramírez


“¿Fumas yerba?” –me preguntaste.
Asentí / aunque mi demencial amor
se estuviese convirtiendo en una humareda kamikaze.
“Ahora viajaremos a la luna, mi amor”.
Sonreías
maquillada hasta el hartazgo
con los alucinados vidrios de la caída.
El ojo de cristal nos iluminaba / cómplice
mientras nosotros
en el éxtasis de los colores
las risas / los golpes mágicos / los besos
íbamos excavando
aspirando
tragando desesperados
la tierra infame de nuestras culpas.  



a veces amaneces distinta[1]
como una rosa obscurecida por la mañana
cocida ensombras       /por los albores del día fenecido

a veces te haces agua y evaporas tu luz
con las últimas auras de la noche nueva
la noche de Walpurgis en que por fin eres liberta

no podrías ser otra cosa que aliento
del amado que te desea tiempo después
de haberte perdido                cuando ya eres gallareta

y no podrías desear otro bolero
otro café más que este            tostado en el agorero
de los poemas póstumos

esos que se leen a escondidas con la siniestra amante
para hacer del amanecer siguiente
una paradoja del tiempo


[1] Ana María Dixit!



flauta soy
hechicera soy
de tu pulso agitado
y tus ojos-laguna
formando espirales en la superficie /
mi oscuro encanto gobierna
todo hálito entrecortado y
los movimientos circulares
compartidos
en el eco del espacio nocturno /
envuelta en estoraque estoy
inundando el ambiente
con mis aromas brujos
vistiéndote de ropajes impalpables
y transparentando tu bondad
con la huesuda polvareda de lo umbrío /
soy hipnótica música
melodía magnética soy
aun después de la muerte
en este recinto pagano y sacro /
he ahí  el equilibrio de mis notas en tu pentagrama
por eso mi concierto acústico en tu garganta
grita a la hora de la tempestad
cuando la luna llena bebe la voluntad y el aliento
con su cántico de medianoche

Del poemario El obscuro ojo de Afrodita (inédito)





Esteban Couto. Seudónimo de Christian Ahumada Heredia (Chimbote, 1987). Integra desde el año 2004 el Grupo Literario Isla Blanca de Chimbote. Ha publicado Saco de carbón (Editorial Aletheya, Arequipa – 2011, 2017 [edición especial]), Ese animal hecho de estaciones (Cuervo Editores, 2014), El paraíso desterrado (Editorial 12 Ángulos, 2017) y Orbes (Aletheya, 2018). Ganador del concurso “El Búho” en la categoría Poesía en el año 2014 y de los Juegos Florales Universitarios Unsa 2016.

miércoles, 6 de mayo de 2020

"ÍDOLA O EL LEVE NOMBRE DE LAS COSAS" DE HUGO VELAZCO





El poeta Hugo Velazco muy prolífico en su creación nos ofrece un nuevo libro de poemas que apareció semanas antes de esta pandemia que nos mantiene aislados de cuerpo presente pero unidos vía las redes sociales y medios de comunicación virtual, y telefónico. Por tal motivo nosotros aprovechamos la oportunidad para dar continuamente a nuestros lectores poesía escrita en nuestro país. Desde Huancayo llegan los poemas de Velazco, quien tuvo la amabilidad de compartirnos sus poemas del reciente libro, no hubo tanto tiempo como para difundir adecuadamente o realizar una presentación oficial del libro. Pero este blog pretende ser ese espacio donde se den a conocer los libros y los autores. Disfruten de la poesía.

Un mundo sin palabras

La arena agitada de la playa donde nos recostamos una tarde
era un mundo sin palabras
construido quizá torpemente por el oficio de nuestros ojos.
El viento salado disolvió nuestros labios
y el mar que no obedece nada se apoyaba en nosotros,
reencontraba nuestros cuerpos detenidos como escombros,
sitiaba nuestra imbécil presencia entre el pico detenido de una gaviota
y el polvo desorientado de una ola.

Allá atrás, la ciudad;
allá lejos, horrenda y sin embargo magnífica, la ciudad sublevada del desierto.
Y aquí mi modo de ser y mi cuerpo con toda su antigüedad,
mis órganos y sus trabajos, mi ropa muerta
y luego tú, precipitada en mi pecho como una lluvia apagada y sin danza
y más todavía: como una lluvia podrida,
podrida y sin embargo hermosa.


Nada se queda conmigo

A estas alturas uno va devolviéndole al ruido lo que le pertenece:
su infatigable eco, su tacto enredado…
Nada se queda conmigo.
Solo la poesía me pertenece como un campo baldío,
como lluvia derramada,
solo la poesía y esa atenta obsesión por el misterio,
ese gozo secreto de no ser descifrado,
ese saberse delincuente bajo la lluvia, entre calles,
con extraños en los pasillos honrados,
en callejones sin salida, en los bares ocultos,
en las mesas decentes.

Y la poesía era un derecho natural como tener un nombre correcto
o vivir más de la cuenta siempre pensando, pensando,
en el exagerado embrujo del poema honesto, bien calibrado,
que los vecinos no advirtieron en tu rostro
y mucho menos en tu ropaje de pájaro derribado
que nadie nunca dudó siquiera de tu pudor ni de los libros
que te crecían ni de las mujeres que te hilvanaban con su desnudez
y menos aún de tu miseria terrestre.
Y la poesía era tan humana como una mano
o un arma perfectamente entendida para salir a matar decorosamente.
Y la poesía era un pretexto para intervenir en el espantoso mundo
aunque nadie creyera que merodear hambriento y solo y paria
era un poema al pie de la letra,
y mirar la luna como un gigantesco caracol nocturno
un poema derecho y perverso,
y destruirse en prostíbulos con amores fraudulentos
un poema doblemente perverso.
La poesía era tan humana que se gastaba como una pala
o una moneda en manos ajenas.
Pero acaso hay quienes sospechan que la poesía existe por sí misma,
sin necesidad del hombre que la piense o la cumpla;
que es probable que su conjuro se mantenga en el humor tosco
de la materia primitiva de una roca terminada o un fósil podrido,
en la exudación original de una criatura rudimentaria
o en la costumbre callada de las algas dentro del río.

Ahora solo soy capaz  de la desdicha.
La poesía no tiene nombre, el poema no empieza, no termina
no se abandona a tales ruinas.
Ahora solo soy capaz  de la desdicha, sábelo:
El poeta es superior a la verdad o a la mentira;
y el poema desafía como si fuese uno mismo,
como si fuese  una manera de acomodar el rostro
y no amontonarse vencido.
A estas alturas uno va devolviéndole al ruido lo que le pertenece;
nada se queda conmigo.
La poesía crece sin pedir permiso
a 1011células sanguíneas por día,
cuidadosa, pulsátil, impasible, como el vientre de un insecto.
Y la poesía es sonido enterrado,
ADN impecable, callada herencia, sangre agrandada, invención perpetua



Hay días


Hay días en que me pudro como un pájaro en el suelo.
Hay días en que me crecen palabras y las escucho agrandarse sobre mí.
Hay días en que me pierdo en el estallido núbil de una sonrisa conocida
y en el estallido también de unos senos como dos suspiros.
Hay días en que no puedes verme,
me borro en la lluvia, me desmorono en su palacio invisible
y nadie sabe que todo, todo me traga como una bestia atormentada:
la ciudad, los árboles, los pájaros, los poemas pronunciados.
Hay días en que mi trabajo consiste en calcular el peso correcto
de la hoja que cae
y mirar el aire calladamente;
husmear en los parques y considerar el desarrollo volátil de las palomas.
Hay días que no existen y son como ese estarse solo de las pirámides,
indiferentes del tiempo.
Hay días en que alguien camina conmigo y no dice nada.
Y días en que no tengo una moneda y su órbita porqué sentirme responsable.
Hay días en que amanezco sin cuerpo en el fondo de mi cama
y no tengo nada que olvidar ni por quién someterme a la memoria.
Hay días en que me vuelvo pájaro y me acumulo en el aire.
Hay días graves en que confundo la cosa con la palabra.
Hay días en que me reconozco en una persona que bosteza,
en otra que duda de su sombra, en otro que miente mientras sonríe.
Hay días en que muero una muerte terrible
como un pez separado del agua, como un animal roto.
Hay días en que alguien me agarra la mano y me lleva lejos, lejos sin que yo llore.
Cómo explicar todo lo que ocurre cuando abro los ojos y toco el mundo
y la luz es arquitectura incesante semejante al cuarzo y sus modales
y el tiempo persevera en la piedra y sus ademanes.
Hay días en que avanzo de espalda y pienso sin palabras.
Hay días en que soy otro y mi pobre nombre y mi cara y aun mis sueños no me pertenecen.
Y el cigarro que fumo me construye como un fantasma desenterrado.
Y el cigarro que fumo me siembra en el aire como un pájaro iluminado.
Y si acaso aún hay algo de humano en mí
es esa necesidad de ponerle a cada cosa un nombre exacto
y en silencio pronunciarme
para siempre.


Las manos

He vivido en cuatro países,
en hoteles de varias estrellas,
en casas ordinarias,
en cocheras y en establos.
En todos ellos racimos de manos
me sonrieron.
Manos blancas, negras, suaves y de piedra,
manos calientes y frías, manos transparentes y con uñas,
manos discretas y atrevidas.
Todos me tendieron la mano
quizá porque sospecharon que era poeta
por mi aspecto de estropajo, por mis libros deshojados
y mi hablar de pájaro.
Quienes no tenían manos, me dieron lo que tenían;
no exagero, hasta los animales me dieron sus manos.
El mundo,
señoras y señores, está hecho de manos.
Y todas las manos
son una sola mano
         (mejor dicho, una manada).



El mar

Los pájaros escamosos del mar hacen el mar,
los peces del aire también fabrican el mar,
y las rocas que se diluyen
y la niebla fantasmal
y la arena que sosiega su peso
y el sol que quema el agua es el mar.

El mar convoca todas las cosas
en un orden inevitable.

Miro el mar solitario
y las olas de mi sangre vibran.


De Idola o el leve nombre de las cosas




HUGO VELAZCO FLORES (Huancayo, Perú, 1986). Ejerce la docencia. Tiene estudios de pos grado en Psicología por la UCV y Literatura española e hispanoamericana en la Universidad de Barcelona. Es director de la revista Bit de poesía peruana reciente y de la revista Calle Irreal de narrativa fantástica.

Ha publicado los poemarios: «Aya Taki» (2008), «La memoria del cuerpo» (2010), «La tierra ósea» (2011), «Cartografía aplicada o nueva técnica para dibujar el ruido de las flores» (2012), «Poesía genital» (2015) e «Idola» (2020).

En narrativa ha publicado los libros de cuentos: «El tiempo de los muertos» (2012), «El daño y otros relatos» (2014), «Como dos músicas iguales y otros lunares sobre cuentos» (2017), «Yo vivo en ti» (Antología) (2017), «El bonsái Kobayashi» (Antología) (2018) y «La carnada» (2019).

Ha obtenido, entre otros:
Primer premio nacional de poesía Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (2008).
1° Lugar en el concurso de poesía FELIZH-2013, Huancayo.
1° Lugar en el concurso Muro abierto del festival internacional de poesía, Lima, 2013.
Primer lugar en el XXII Certamen de relato fantástico Gazteleku de Sestao, España, 2017.
Ganador del concurso de relatos Los libros de Charlie Palacio Cultural, Argentina, 2017.
Primer lugar en el concurso El cuento de las 1000 palabras de la Revista Caretas, 2018.

Ha sido antologado en: Confesiones de un descreído, antología de poesía peruana actual. (Lima), Literatura de Junín por Isabel Córdova Rosas (Madrid), Último tambor, poesía última de Junín (Huancayo), Vertientes, muestra de poesía contemporánea de Junín (Huancayo), Enero en la palabra (Cusco), De visita, cuentos sobre la violencia política de los años ochenta y noventa (Lima), 14 narradores huancavelicanos (Huancavelica), A orillas del río Ichu (Huancavelica), Entre amores y melodías (Lima), Otras realidades, Municipalidad de Lima (Lima), Los cuadernos de Charlie (Argentina).