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lunes, 2 de febrero de 2015

"CAMINANDO Y CANTANDO SOBRE LA MANSA BARRIGA DE UNA VIEJA LAGARTIJA" DE RUBÉN URBIZAGÁSTEGUI





En una de esas visitas casuales que uno da por el centro de Lima, cuando no lo planea es que surgen las oportunidades de obtener sin quererlo libros como este. Un domingo cualquiera un amigo y yo decidimos ir a jironear, ver animales, figuras de acción, comer chifa y los pies nos llevaron por Amazonas, ese emporio comercial librero donde muchos se sumergen en busca de títulos diversos, extraños, variados y difíciles de conseguir. Y así sin querer queriendo, encontré este libro de Rub{en Urbizagástegui, en una esquina, donde se ofrecía en oferta junto a otros títulos, debo confesar que dudé de comprarlo, ha sido reconfortante haber comprado este poemario, los textos en su interior sinceramente son demasiado buenos.




UN DIA BIEN DE MADRUGADA partí para el Cusco y por fin al atardecer pude abrazar a mis amigos adrián valer, nilo tomaylla, el chino velásquez, eva león, angélica, enrique rosas. Como es bueno inflarse de cariño por las personas. Sentarse a una mesa con los amigos mas queridos. Compartir un choclo con queso, un vaso de cerveza, un porongo de chicha, Cusco cusco huaikichitay.

La luna detenida en tu piel
cusco cusco
sumergida en mi silencio


4

Ah, Dora Dora. Sabes muy bien que la policía partió sus pulmones destrozó sus riñones. No se quiso despedir de ti porque impedirías su partida. Ahora te toca a ti continuar ese camino. Sin olvidar que algún día también atravesarás estas sombras-más leve más claro que el aire y verás que no es mucha la diferencia ni más vasta la vida. Cuidate rubén, cuídate.

Así mi tío Gabriel viejo wairachaqui salió por la ventana de mi cuarto allá en Puno, Hotel Europa, cuatro de la tarde. Y todavía siguió lloviendo por mucho tiempo.



NO HE PODIDO LIBRARME DE TU RECUERDO ni de tus palabras. Tu imagen siempre está presente impregnada en mí. He leído muchas veces tus poemas. Me gustan mucho. Unos más que otros. Dijiste que me iba a arrepentir por no amarte. Hoy sé que no. Si te hubiera amado para después verte partir, mi inquietud sería más grande y fuerte. Fuiste como la piedra en el agua que alteró mi calma y mi cama. Mucha calma. Mi cama. El amante con quien siempre soñé. Solo que me asusté cuando mi sueño se hizo realidad. Tuve miedo. Temí lo que podría sentir. Temí también tu partida. Y no abrí mi cuerpo para ti. Espero que un día cualquiera en cualquier otro lugar tengamos otra oportunidad. Tal vez entonces mi deseo de tenerte en mí sea más fuerte. Quiero saber de ti. Ojalá me escribas. Esto fue lo que escribió para mí carmen teresa avilés ramírez antes de abandonar Bogotá. Yo le dije que escribir era mi venganza. Que tal vez algún día leería sus temores en mis escritos. Y eso es lo que estoy haciendo




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