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jueves, 13 de agosto de 2009

PORFIRIO MAMANI MACEDO


El uso excesivo de la pc y del internet específicamente en ocasiones no suele dar ni dejar nada bueno. Pero este no es el caso. Gracias a mis viajes y zambullidas en el facebook di con un poeta que radica fuera de nuestras fronteras y de nuestro continente. Porfirio Mamani Macedo (Arequipa, 1963), es un poeta radicado hace algún tiempo en Francia. Desde ahí se comunica con este blogger y muy amablemente me hizo llegar por medio de su editor, este ejemplar del libro que a continuación os dejo. "Lluvia después de mi caída & un requiem para Darfur", que salió vía Hipocampo Editores del también poeta Teofilo Gutierrez.


Se nota una cierta nostalgia en su poesía y mucho cariño por su tierra amada. Personalmente quedé encantado con este poema que escribió a raíz del terremoto. Disfrutemos de sus poemas escritos en París, la Ciudad Luz.


CAMINOS Y PELIGROS


Caminos mios, gastados monumentos que se van

más allá de mis ojos, hoy cuando los miro.


No oigo ni ruido ni lamento

sólo palabras que nacen como flores en los campos.


Tras la ventana la lluvia y el doloroso frío

que irreverente me acoge entre sus brazos.


Salimos, uno a uno de la negra noche

paso a paso de la oscuridad viviente a ver el Alba.


No serán estos los recuerdos

sino la brasa que arde en cada pecho lo que viva.


Los largos días fatigados de mi errancia y mi dolor

se acuestan en la tarde con la bruma que dejaron los que ya no están.


En la sombría tarde mis ojos

se llenan de sombras y caminos.


Y nadie levanta la voz cuando me caigo

ni nadie a verme vino, presto pasó el olvido.


En el polvo enojadas quedan unas huellas

como lágrimas que un desgraciado deja con dolor.


Y aquí no pasó nada, todo calmo, todo oculto

Vendrán otros días que no supieron prevenir mis ojos.


Se inundarán las calles de gritos y estruendos

pues dejaron entrar a los que entraron para encubar la muerte.


Caminos estos que veo pasar y no pasan


más allá de mis ojos, más allá de mi voz, en el fondo de mi pecho.



TERREMOTO EN PERÚ (2007)


no puedo orar, ni llorar, pero oro

en el silencio frío de la tarde que se va.


No hay ventana ni puerta ni adiós

porque no hay casa ni habitante que se va


Todo queda en el pecho

todo permanece en la memoria

porque el olvido no existe para mí.


Los escombros a mis ojos llegan

como heridas fulminadas por un rayo


Y llamo a mis parientes desde lejanas tierras,

llamo desde este muro que me aplasta,

y el teléfono no suena, extrañas voluntades lo cortaron

para preservar sus onerosos dividendos.


Estoy bajo los escombros de la tierra

y respiro y no respiro y vuelvo a respirar.


Me llaman por mi nombre y no contesto,

no tengo voz, ni fuerzas, ni camino,

estoy bajo una piedra atrapado por el miedo.


Se oye otra voz, un llanto de niño, de padres, de amigos.

Se oye la tierra que vuelve a la tierra

y yo estoy aquí, abrazado a un cadáver

al cadáver de mi cuerpo, el tuyo, el mío

Estoy aquí regado en el camino.


Oigo a lo lejos sirenas que se van,

y no me llevan, me dejan,

enterrado en el muro que construyó mi padre,

me quedo en la casa de mis padres

en la casa de mis hijos, en mi casa para siempre


Estoy herido, muy herido

en la carne y el alma

estoy herido hasta el fondo de mis ojos

hasta el fondo de mis huesos.


Yo no sueño nada, pero sueño con mañana

No todo termina aquí, padre, hermano,

amigo que te quedas sentado en esa piedra acongojado,

que no te venza la orfandad,

ni el oscuro río de la muerte.

Mira aquella luz, el camino, la esperanza, la fe,

oye la voz que llama en el desierto.


No fue el mar, fue la noche,

la antesala de la noche.

Debeis continuar y construir otra casa,

una casa más grande y más fuerte,

la casa de tu cuerpo, la casa de tu vida.


En este rincón de la tarde, oro

muy callado en medio de los ruidos del mar,

del mar humano que gime de dolor,

y oro a Dios, a la Virgen y a los Santos que olvidé,

por irme a otras sendas mas oscuras,

a gastar mi tiempo, mi energía y mi yo.


Aquí estoy sin una lágrima enterrado

y renaciendo a orillas de este olivo

más allá del viento, más allá del mar.


PD: este último poema commovió y gustó a más de uno que lo leyó. En lo personal es como un homenaje a los desaparecidos en aquel terremoto del 2007.



PD2: el autor en Mompartansse
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