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martes, 9 de octubre de 2018

" APURIMAC RADIO PODER" DE ÁLVARO CORTÉS MONTUFAR



Estimados lectores ofrecemos para vuestra lectura, unos poemas desde el libro APURIMAC RADIO PODER, publicado el 2017, por el joven poeta ÁLVARO CORTÉS MONTUFAR. Gracias a su gentileza hemos recibido vía correo estos poemas, para poder compartirlo con ustedes queridos lectores. 


KAIRÓS

Yo coloqué tu nombre en negrita y subrayado y
en letra cursiva
arial tamaño 20, para que sobresalga a todo
junto a unos versos que ya no podían callar
como este grito vigoroso que estalla desde aquí
que estalla desde las entrañas de la poesía vital
y se reproduce más rápido que el ctrl + c / ctrl + v
como aquel playlist de The Doors que colocamos
cuando hacemos el amor o después de hacer el amor
y desenterramos un carmín luego de la lluvia
que llega para mojarnos la pena y refrescarnos
                        las costras
y borrar todo y regar raíces que buscaremos donde echar
pero no en esta sociedad que se va a villa, regresa
y no pierde su silla
pero se la roban y se roban tu vida y todo.
Pero conservamos la sed de nuestros cuerpos
y la energía de vivir y poblar de manzanos tu sexo
y poblar de poesía la tierra y con la poesía
una nueva realidad.
Porque aquí comienza la vida: sentados en medio
de la Plaza
rodeados por la masa: un cúmulo de sueños listos para
fermentar más sueños
y colocar peldaños y levantar escaleras y escombros.
Yo traje esa costumbre de encendernos con aguardiente
y hacer danzar mi lengua de fuego sobre
tu vientre blanco y luminoso
y reírnos de la muerte a cada día y festejar la vida:
el ser dos notas musicales en una partitura de Chopín
el ser dos jugosos ciruelos bañándonos de sol.
Grito tu nombre como loco y me aprieto a tu pecho
como loco
a tu pecho y a tus ganas de vivir y ser un nuevo
paradigma en el kairós
y muerdo tus labios y duraznos y el deshielo del
Coropuna moja la A de tu nombre a la que
me aferro como loco.
Y vamos Lady Cristobal atravesando por pantanos
jubilosos y exaltados como en medio de un cuadro
de Eugène
con nosotros y con ellos y con ustedes y con el etecé
que acompaña
vamos untando de mermelada esta situación para digerirla
esta calle 28 de julio tan San Juan de Dios
tan parque Duhamel
y el mundo ha destrozado a pedazos la teoría poblacional
de Malthus
porque sí hay torta para todos, pero no todos están
invitados a la fiesta.
Y subimos al bus y nos acompaña un techno furioso y tropical
y el ritmo con el que se construye una casa sincera
con el que se construye un país, una marcha popular
zapateando excitada por el arenal, por el monte.
We want the word and we want it now. Como Morrison
pero sin él. Pero sí con Segundo y Catalina y Jesús y
el Alvarucha y el Adolfucha
existiendo en una lliclla a espaldas de su abuela y de la muerte.




BALADA METAL PARA COMERCIANTES AMBULANTES

I
Le abro los ojos al cielo y le saco un par de monedas a tu bolsillo.
Vean mi lengua de fuego devorarse hambrienta a la mediocridad.
Para contemplar el sol es necesario aprender a saborear la luna
y para saborear la luna hay que aprender a hacer
correctamente el amor, en habitaciones dulzonas de hotel
o en quebradas bellísimas erosionadas por el viento.
Hay que renacer en los andes y cultivar azucenas en los
dulces ojos de los osos de anteojos.
Luz y belleza salvajemente acomodadas en el pensamiento andino,
como en una balada metal cantada con violencia
para enamorarse.
II
Fue también la violencia que hizo que abandone mi ciudad
(al igual que tú)
y me aventure en la gran urbe y en el delírium trémens de sus
calles meadas de dolor
y en tus ojos: hermosísimas acuarelas timonel de la embarcación
que soy yo siempre a la deriva.
Sintonizas la fm de cumbia e historias cachondas para
taxistas enamorados
en tu puesto ambulante peruvian fast food para los gringos
desojas panecillos margaritas bellas como un marfil musical.
¡Oh tía veneno! tus manos como cáscaras de huarango,
ásperamente hermosas
preparan hamburguesas para bohemios náufragos animales de
la noche
sobrevivientes al pogo celestial de los ritmos amatorios del rocanrol
ofreces con cariño la carta, y salsas al gusto:
A) Hamburguesa de carne………..s/. 4.00
B) Hot dog………..s/. 3.00
C) Hamburguesa de chorizo………..s/. 4.50
D) Radiantes girasoles rebosantes en plenitud, purito
sentimiento, casero. Más sinceros que el reflejo del agua en
la laguna Pacucha………..s/. Una habitación llena de versos
hasta la altura a la que llegue mi mano.

III
Y yo puedo escribir cantar mi certeza tan hermosa como tus
ojos y tus manos
y las plantas de tus pies que atraviesan media ciudad, como yo
buscando soñando a Mayo y sus muslos pálidos como
un ice cream.
El tiempo no ha enfriado tu corazón ni tu radiante forma de amar,
a pesar del Perú,
que caracteriza a la gente criada en íntimos lugares que son como
un precioso árbol dándole sombra a todos y compartiendo
sus frutos dulcísimos como tu sexo.
Ahora que estás en Arequipa, no olvides recargar tu celular para
llamar a tus padres y contarles que el cielo es como un verso
explosivo y precioso de una canción top de los
Shapis (ambulante soy).
Fue esa misma canción pirateada en un DVD compilatorio que
ofrecías en los mercados
que te permitió educar a tus hijos y mandarles una encomienda
a tus padres
seres espléndidos que trabajan la tierra y el amor.
  

PARWA

I
Llega un sonido exagerado como un navío transatlántico
desde tu pecho
para encender la noche y mi alma y mi cuerpo
y librarlo de la sombra / canción en mute.
Llega un sonido exagerado como tú llegando a la
Av. Nuñez cuadra uno
al compás de una rock song de Pink Floyd / learning to fly
y he aprendido a volar sólo para subir y verte leer Monte de Goce
y solearte en tu patio, a las 12 del día a las 3 de la tarde.
Tú floreces viva y contorneada como una flor de maíz entre
mis brazos
y tus muslos de seda hermosos como un manojo de yerba
tendido sobre la mesa
te escribí entonces una carta enviada por inbox, que decía:
Oh Parwa! Tu rebeldía es cieloscuro como una lluvia
derritiendo el plástico.

II
Nuestra larga avenida que conecta Abancay y Tamburco
es también una palabra borrada del diccionario
ya no sabremos decir adiós.

III
Y aquí me tienes encendiendo inciensos en tu pubis,
bosque tropical en pleno invierno
y a tu paso vuelan azoteas
yo entendí mejor que nadie esto
que fue como un solo de guitarra retumbando en mi cabeza
y te seguí por las calles de Abancay.
Tú, recién salidita de un cuadro a pincel de Laurenzi, altiva y
dibujada bella como una bengala
mientras continuabas caminabas oyendo canciones de los 70s
y tus pasos como notas musicales guiaban a mis dedos tocando
tus senos como en una serenata para celebrar la vida
huyendo del asombro de los ecos de las ráfagas de las metrallas
como un adobe frío a la deriva y merced del crudo invierno
o catres oxidados o platos despotricados o duraznos agusanados.

IV
Yo adoré tu forma de amar, fresca como un eucalipto en
luvia de marzo
que quiso ser un níspero en tiempos de hambruna
y yo quiero ser un níspero en tiempos de hambruna
porque el sexo fresco y dulce y salvaje como una fruta andina
es también como un manojo de estrellas iluminando el Quisapata
que es también algo tan parecido a ti cuando:
1.- Echada en mi cama bocabajo dibujas los andes con tus
formas.
2- Te estrellas en mi pecho como un kamikaze enamorado
3.- Te estrellas en mi pecho como un kamikaze enamorado otra
vez.
Y aquí me tienes pensando y repensando como hallar la ecuación
que te envuelve
y tus versos son más que un conjunto de palabras, una melodía
de guitarra terciopelo
como un rockstar abrazado al falo de la vida
o un Mochika enloquecido en las esculturas del amor.
Y vamos navegando en un océano de fuego 57 km alejados de la
muerte, pero cerca de Cachora
Music and carnival of Cachora
Y fue entonces que descubrimos (en una pintura rupestre
pintada siglos atrás, como un hermoso grafiti)
El fruto tostado de tu sexo dorado.

V
Nuestra larga avenida que conecta Abancay y Tamburco
es también una definición borrada de Wikipedia
ya no sabremos decir adiós.


 ENCONTRANDO A ENRIQUE DELGADO EN EL GÉNESIS DE LA CUMBIA
MIENTRAS OBSERVAS UN CUADRO DE MONET
EN UN RESTAURANTE

De pronto desperté regado en la banca de un parque
abrazado a tu sombra y de almohada solo poemas
de 1970, y un par de Vallejo en el parque Vallejo
esta ciudad siempre fue muy chica para nuestra poesía
por eso tratábamos de ancharla anchando sus mercados
y sus parques y sus calles adoquinadas
y sus combis de la ruta Hunter cercado Hunter.
Conocimos a Juan Ramírez Ruiz en un PDF
y el PDF salió a la calle y se tomó un ron y un café con leche
y danzó una danza tribal bajo nuestra luna a las 2:00 am.
No teníamos luz en los bolsillos
el vacío abrazaba nuestro estómago siempre vacío
mientras cabalgábamos por las calles del cercado.

No solo de pan vive el hombre, ni solo de versos el poeta
por eso Maiakovski decidió ser hombre y poeta, y conquistar
el pan a través de los versos.

Y nos han mirado con desprecio mientras incendiábamos
los viejos tambores de la poesía
mientras incendiábamos los zapatos gastados de la poesía
envueltos en yerba y humo
en yerba y trapecios amargos de indigeridos prejuicios
porque yo vengo del trapecio andino
y he arrastrado mis pies hasta esta ciudad
y he arrastrado mis sueños hasta esta ciudad
y he desgastado mis dedos en esta ciudad.
Como lo hizo la señora Martha Vilca, que es de Moquegua pero
prepara los mejores chicharrones cusqueños en Arequipa.
Y tú vas rodando por la calle Ayacucho vas rodando por la vida
buscando encontrándote a ti y a mí en un coito explosivo.

Encontrando a Enrique Delgado en el génesis de cumbia
mientras observas un cuadro de Monet en un restaurante
donde vas comiendo y digiriendo un plato de arroz
almorzando frente al Hospital Goyeneche, dándole la
espalda a la tv, porque la calle es un mejor espectáculo
mientras el anciano de a lado sacude sus dedos esperando
sentado su orden. Como quien espera a la muerte.
Comiendo y digiriendo un plato arroz
y comiendo y digiriendo un plato de melancolía
y de postre la ausencia que nos ahorca
la ausencia que llega con 3 meses de embarazo
la ausencia que deja una huella sobre el colchón
que abandona una camisa planchada, que es una silla sobrando
a la hora de la cena
la ausencia que envejece y se pudre de madura
la ausencia que te lleva de la mano hasta el jardín de niños
y te deja en la puerta del salón
la ausencia que sabe a fosa común, porque
la sangre del pueblo tiene rico perfume
huele a jazmines, violetas,
geranios y margaritas;
a pólvora y dinamita.

Y ahora debemos ir a trabajar
lo bueno del libre mercado,
es que uno puede escoger a su explotador.




ÁLVARO CORTÉS MONTUFAR
Nació en Abancay, Perú. Egresado de la facultad de ciencias económicas de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa. Codirector de la Editorial La Chimba. Es miembro del equipo organizador del festival cultural “Calateando la Metrópoli” (Arequipa, 2016) y La caravana de la poesía bloque Arequipa (Arequipa, 2017).  Ha sido publicado en las antologías GALIZA - PERÚ: Libérrimo Austral (Roteiro das Artes, 2017), Un Otoño Azul (Cuervo editores, 2018). Realiza lecturas desorganizadas en calles, plazas y mercados. Ha publicado Apurímac Radio Poder (2017).

1 comentario:

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