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jueves, 16 de diciembre de 2010

NUEVA PUBLICACION 2010 "LA RECURRENCIA DE LA FALTA" DE MILAGROS VARA CÉSPEDES


Milagros Vara Céspedes ya había visto como sus poemas salían a la luz, a través de aquella publicación que saliera el año pasado "Otros villanos" es el nombre, que el editor Joe Montesinos escogiera, en el cual un grupo de Villarrealinos nos ofreciera en dos volúmenes su poesía y su cuento. Ahora vía la misma editorial, sale a la luz "La recurrencia de la falta" un libro con ausencias (la madre, el muso, el amor?). Milagros Vara nos entrega 12 poemas confesándonos cosas de ella, sus necesidades y secretos. Así nos dice: "era niña y sucia/niña y rara..." y luego nos confiesa "ardía eternamente/piedra sexual", reclama "y tú hasta cuando me tendrás con el alma/esquilada?, pero se muestra superior "tú eres de cera, maleable...", enamorada "tú mi santo favorito", "hasta en el verso nos llega la noche".

Una serie de sentimientos y palabras, gestos, ausencias, presencias y devociones son los que rondan en este primer libro de Milagros Vara Céspedes. Disfrutemos pues de su poesía.



*

La madre que un día soñé
la primera vez llanto llanto
y su brazo izquierdo izquierdo otra vez
hasta ensordecer nuestra voz
desde que ella se fue te busco en los abastos de romería

No me importan las costras de ayer
las arrojaré entre las arenas
para encontrarte en mi destino lunar

¡Oh el viento!¡El viento!

Las sagradas romerías de abasto
Y tú hasta cuando me tendrás con el alma
esquilada?




*

Crisálida
menguada tu historia primera
ilusionaste a tu ser,
explica tu acto,tu arena,
una noche viste huir la siniestra de tu oído
propulsor de la tiranía


Crisálida
loto en el alma de loco medicante
tú no eres nocturna
tú eres de cera, maleable hasta en los Usos.

*
Noche perpetua del cuerpo

noche que llevo en los ojos
viento que silba en mi cena
tú no estás, te amo, tú no estás


HASTA EN EL VERSO NOS LLEGA LA NOCHE




DIAS EXPUESTA AL SOL


Era niña y sucia
niña y rara sentada sobe una Piedra Quemada
Río de luz / corriente absurda
Ahí estaba la Piedra
piedra gigante y extraordinaria
subía en ella
miraba el vacío
podía morir y nadie me encontraría
Piedra voraz
Eran días tristes
unos lluviosos, otros soleados, pero tristes
en la noche la lluvia
me producía un miedo inexpicable
en la tarde el frío de la niebla
despedí un aliento lóbrego, triste, irremediable.


En tanto
a veces sentada jugaba
y en otras echada sobre la Gran Piedra
ardía eternamente
Piedra sexual




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