LES GUSTA VENIR POR AQUI

jueves, 22 de febrero de 2018

"PUNTO Y COMA" DE BENJAMÍN DAVID HUIZA CRUZ





Benjamín David Huiza Cruz es una joven voz proveniente de la Selva de nuestro país, desde el Manu, en la región Madre de Dios. Nos presenta su primera plaqueta de poesía "Punto y coma" del 2017, para que el lector pueda conocerlo y disfrutarla. Abajo os dejaremos a los interesados un enlace dónde contactarse al poeta, quien está obsequiando el pdf de su primera publicación para que el lector pueda disfrutar de la lectura, como adelanto a ello, os dejamos con estos poemas desde el libro en mención.

https://www.facebook.com/benjamin.huisa



RETAMAS

Te he buscado en cada flor amarilla del campo,
En la libertad fraguada de las plantas
Porque tienes un suave parecido a las retamas
Plantada en mi camino,
impregnando tu aroma a mí pecho.
Tu fragancia infinita, como el sentir de un pueblo.
Y te he tomado en mis manos, como agua de manantial
para llevarte a mis labios, y sentir el calor de tu cuerpo;
y he sentido cada pena tuya,
 y me he vuelto más triste.

PUNTO Y COMA

He llegado hasta aquí con medio sol en el bolsillo
 con sabor al ultimo vaso de ron que me recuerda a tus labios
en una turbulenta esquina sentado frente a anuncios luminosos,
 con el viento que golpea en la cara, siempre en la cara.
Este piso me recuerda la vereda de tu casa, fría y dura,
 hostil, de recuerdos tenues, al olor de tu perfume
 a media madrugada.
 Y entonces me doy cuenta que la lluvia de abril
será siempre tu recuerdo;
 que el frío de mayo será siempre tu recuerdo;
pero los vientos de agosto que arrastran las calaminas oxidadas
 no serán siempre tu recuerdo;
mi estómago partido por cincuenta céntimos
 y un corazón hambriento no serán más tu recuerdo.
o tal vez si
Pero no todo permanece presente, casi nada permanece presente;
 el te amo que escribí en una etiqueta de vino que nunca leíste
así como esas noches atrapados entre luces,
 o el dibujo de tu silueta sobre un papel higiénico,
el poema que te leí mientras dormías,
 las horas y horas frente al paradero olvidado de tu casa.
Conocí la avenida Tarapacá caprichosamente
 aferrándome a tu presencia.
 Y no quiero morir sin antes leerte
 un pequeño verso de Verástegui:
“Ya no interesa pues que una verdad sea dulce o amarga.
en estos tiempos toda verdad es necesaria”
La vida es como un muro meado arduamente por perros
 o como una colilla de cigarro mojada por la lluvia,
 que no podré fumar.
Esta vida se parece cada vez más a la desdicha de una
 prostituta pobre,
 cuarentona y con tres hijos.
Esta vida y sus cuatro paredes que se juntan y
 no sabemos cómo detener
Nadie eligió esta vida, nadie eligió vivir desangrándose.
Ya no seremos los de antes,
ya no seremos dos entre un alboroto de gente
 dos entre la masa que nos dice que la poesía no existe,
que es un cuento chino de un hombre llamado Vallejo.
Ya es media noche, y comprendo
 que nada es mejor que vivir entre pedazos;
 nada, nada, siempre es la nada que nos consuela.
Y no estamos más en nuestro pequeño mundo,
 la habitación 107 con un cuadro chueco arriba de la cama,
y el televisor sintonizando un canal sin nombre,
 un canal que es solo nuestro
 mientras me embriago de tus besos,
y construyo el poema que jamás pude escribir:
El amor son tus labios de vino,
 pero también las canicas de vidrio que perdí de niño
entre los libros que leí mientras me perdía en las letras y
la infinidad de la vida
en mi infancia recortada entre dos paredes de sillar;
 en mi cuerpo que extraña rozar y acariciar tus muslos;
en la botella de pisco que nunca bebimos.
El amor son tus senos,
 son tus ojos, tus labios;
el amor eres tú cuando estas vestida, y también cuando
estas desnuda.
El poema que habla de nosotros,
y de esa tarde en la que nos amamos
sin límite ni tiempo,
y regresamos angustiosos a esa vida torturante,
 a esa combi que nos lleva a la incertidumbre:
 “Zamácola, rio seco, la parada, cono norte”
Y recuerdo que el tiempo ha pasado altisonante
 que la poesía no se encuentra solo en los libros,
y que si puede salvar a los hombres.
Y recuerdo que he escrito y pronunciado miles y miles de veces
 tu nombre,
pero no te he dibujado en la playa, o en una lata de cerveza.
Y aun no tengo respuestas a tus constantes preguntas
 ni yo mismo puedo responderme ciertas cuestiones de esta vida
¿Por qué mis ojos son siempre ojos y no son dos velas
 sobre el ataúd de mi cuerpo?
¿Por qué nunca sentimos paz sino solo justo antes de morir?
Este poema no tiene respuestas,
Tampoco tiene un punto final porque termina en una coma,
coma el rencor y olvídese de esta miserable vida,


Punto y Coma


Benjamín David Huisa Cruz (Manu, Madre de Dios. 1998)

Poeta y escritor perteneciente a la Asociación cultural La Chimba. Ha publicado poemas en la colección La Chimba. Ganador  del segundo lugar en el concurso de cuento y poesía Luzgardo Medina. Fue finalista en los juegos florales UNSA 2016 con su poema Wayra.  Ha sido parte de la organización y participante del cuarto Festival de caravana de Poesía 2017.  También participante de diversos recitales en la ciudad de Arequipa. Publicó la plaqueta Punto y coma (Editorial La Chimba, 2017)  Último paradero, próximo a publicarse, es su primer poemario, además está preparando un libro de cuentos que pronto saldrá a la luz

No hay comentarios:

Publicar un comentario