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domingo, 3 de diciembre de 2017

4 POEMAS DE ADRÍAN DOMÍNGUEZ CHÁVEZ




Las nuevas voces se van abriendo camino en la poesía peruana, participando en diversos recitales, formando grupos y realizando publicaciones colectivas. de esa forma están apareciendo voces interesantes y nuevas que van dando forma al panorama actual de la literatura.

Adrían Domínguez Chávez aparece en este nuevo siglo dejando testimonio con sus poemas, sus recitales y su presencia en festivales, que hay mucho por escribir aún. Aquí ofrecemos un ramillete de textos del poeta huancayno para la lectura y disfrute del lector.


EL VUELO DEL CÓNDOR


Julio verá volar al cóndor
entre los andes de tu cuerpo;
cauteloso, extenderá las alas
y encontrará en tu ombligo
el motivo de su libertad;

entonces, solamente entonces,
tomados de las alas
elevaremos nuestras pasiones
hasta las cumbres serranas,

allá, donde se pierden los amantes
para encontrar abrigo el uno en el otro;
nos iremos a perder también nosotros;
unidos, juntitos en la arena de un nido
hasta la entrada del sol naciente.

Julio verá volar al cóndor;
volar en busca de tus dedos,
tus pies, tus manos,
tu cuerpo imponente en los cielos,
tu mirada de fuego;

 en la entrada de tus pupilas,
de tus ojos, de tus labios,
siempre tus labios,
donde comienza el vuelo del cóndor.

  
AMOR MESTIZO


Hoy visto con túnicas púrpuras
Y sandalias doradas
Las mismas que en despojos
Quedarán tras las cortinas
De ventanas empañadas
Por el aliento de dos cuerpos enlazados
En el vaivén intenso
De una eterna entrega

Me envuelvo en las alas
De un ángel y su último
Y primer pecado
Cometido con los ojos

Esos ojos benditos llenos de fuego
Que mezclaron al inti y a la hija del misti
Y qué importa si nuestro amor es mestizo
Si hasta la muerte es mestiza.

Hoy visto con túnicas púrpuras
Y sandalias doradas
Y antes de quedar con mi alma al desnudo
Siento el aroma de tu cuerpo
Polvos mágicos hechizando mis deseos

Hoy visto con túnicas púrpuras
Y sandalias doradas
y qué importa si me ahogo en mi locura
O en la locura de éste desvarío
Si lo único que importa
Es perderme en ésas alas
Y en el pecado
De un ángel.


RULETA RUSA


Estoy tocándole las puertas a Dios
mas el cielo me ha sido negado
Pues me encuentro en el infierno de tu abandono.

Dónde quedaron las sábanas
que envolvieron nuestros ardores
o las almohadas que compartieron nuestras visiones;

allá quedaron los mates que no tomamos,
los cigarrillos, las cervezas, el vino, el café,
la música que acompasaba nuestra entrega.

Quedó impregnado tu aroma en mis poros
dejándome el calor de éstas lágrimas
que me niego a derramar
pues mi alma está seca
como mis venas,
como mis labios sin tus besos,
como mi voz que te llama tintina,
tintina, tontina, tintina.

Solo me queda un último aliento
para dar esos pasos que desean escapar
hasta llegar a las puertas del cielo
y jugármelas todo por el todo…
ruleta rusa, qué más da
si seguiré ardiendo
en la hoguera de tu recuerdo,
si seguiré muriendo
aun estando vivo.


Ruleta rusa, qué más da;
brindemos con la muerte,
brindemos por este adiós
que no pinta más recuerdos
y toquemos una vez más
las puertas de ese cielo
que me ha sido negado;
juguemos ya, Ruleta rusa
qué más da..


 SI MI MADRE SE ENTERARA

Si mi madre se enterara que ando engañándole a la vida,
Cómo el engaño ése de que ya no bebo una sola lágrima
Convertida en vino añejado en los barriles de mi tormento,
O como aquel que ya no me fumo los recuerdos
De momentos vividos tan solo en mis alucinaciones.

Si tan solo se enterara que los antidepresivos son mejores con trago
Y que me los bebí así, como se bebe a la vida,
De sorbo a sorbo, disfrutando el sabor amargo
Que poco a poco te destroza el alma.

Si mi madre se enterara que le hice el amor a la muerte
Mientras tocaba el seno excitado de la vida;
Y la muerte, en venganza por mi engaño,
Se negó a llevarme con ella, dejándome pendido de mi corbata.

Si tan sólo se enterara que he dejado la camisa blanca
De mi comunión con Dios
Cuando dudé de mi propia existencia;
Que mi sonrisa no es más que el rezago de mi tristeza,
Que mis demonios se me salen por los ojos
Cada vez que me miro al espejo;

Si se enterara que fui inmensamente feliz
Cuando escribí mi más sincero padre nuestro;

Que mi verso es el vómito de un sinsentido;
Que no soy poeta pero vivo como tal,
Cagándola cada vez que puedo
Cagar, cagarla y re-cagarla
Pues es lo único que hacen los poetas
Cagarse la vida, el amor, el futuro, su andar.

Si mi madre supiera que ni cagarla bien puedo;
De seguro lloraría sin consuelo
Buscando elevar una oración
Por el regreso de éste barro que ha dejado de pensar
Y tal vez yo volviera a casa
Cual hijo pródigo a su hogar
Desistiendo de éste mi capricho

De llegar a ser poeta.






Danny Adrián Domínguez Chávez.- (Huancayo - Perú, junio 1986) Abogado de profesión y artista por pasión; integrante del Movimiento Cultural DosAmarus, integrante de la comunidad artística Templo Furor, ex integrante del elenco de teatro universitario UPLA bajo la dirección de André Flores Vargas, fundador de TEATRO SOTTOOMBRA e integrante de la compañía teatral EXPLOSIÓN-ARTE y de Reacciona Huancayo; ha participado y organizado encuentros de teatro universitario, recitales poéticos y eventos culturales, co-organizador de las primeras muestras de arte independiente REACCIONA HUANCAYO, entre otros; se ha desempeñado como tallerista de teatro y dibujo - pintura en diversas instituciones privadas como PRO-NIÑO y otros. Autor de plaquetas poéticas conjuntas como Tres nombres para todas (con David Barzola y Enrique Caro), Cazando Plumíferos (poesía y narrativa con David Barzola, Enrique Caro, Carlos Calle y Sofía Cárdenas) y la plaqueta personal Punto Final, autor también del libro de dramaturgia “La Imagen de Dios”.

1 comentario:

  1. EL CÓNDOR
    (Cuartetos endecasílabos)

    Centinela de montes colosales,
    tú que viajas al sol del alto cielo,
    eres sombra fugaz en negro vuelo;
    vertical horizonte, tus umbrales.

    Aconsejas los “apus” milenarios
    que vigilan las cimas venerables.
    Por tus ojos, abismos insondables,
    revelaron sus mitos legendarios.

    Remontando celestes infinitos
    vas surcando con vuelo majestuoso,
    cordilleras que vences, poderoso,
    con los giros eternos de tus ritos.

    Tú volaste las cumbres y los hielos
    en la siembra de nidos y sagrarios,
    y escuchaste los himnos libertarios
    por las sierras vecinas de los cielos.

    Al espacio despliegas tu bandera,
    cual enseña del Pueblo Americano,
    y nos trazas el rumbo del arcano
    de vivir superando la frontera.

    Hoy son quenas los cantos de mis versos
    y mis ritmos compases de tambores
    que se elevan en pos de los albores
    que crearon alados universos.

    Carlos Oyague Pásara

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