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lunes, 26 de marzo de 2018

5 POEMAS DE CLAUDIA LUZ RIVAS VALVERDE



Conocí a Claudia con su pseudónimo "Caye Miranda", poeta, performer, mamá y amiga. Claudia nos ofrece un puñado de sus textos para compartir con usted querido lector. Aún a la espera de su primer poemario, damos este adelanto de sus poemas. 


Si no he de ser libre hoy,
no lo seré jamás. (César Vallejo).


PÁJARA SALVAJE

La niña héroe, nació, creció y se volvió roja
desde aquel entonces quiso formar el escuadrón de la paz.
Su gran misión sería curar la úlcera del campo en reposo
estarcir un futuro en el que cada cuerpo sea un museo de verdad.

Quiso hollar en la consciencia del más alto creador
hasta consumir la más tácita de sus partículas génesis,
buscarle la libertad a la más pequeña de las pájaras salvajes
y recuperar para el tayta la máxima fe en las hormigas ancestrales.

Pero el día egoísta aquel, se había puesto la sangre en los zapatos,
la culpa del santo en exilio entró en cuarentena al lado de la fiera.
Las venas del diablo precario alzaron el puño de la salvaje,
alecccionando sus temores hasta volverlos contra su sangre.

De las piernas del mundo nació tu llanto
y Huamanga fue tierra de pólvora y ceniza.
Tu cuerpo colmó de sangre nuestra herencia
con la hoz que mutiló tus diecinueve años.

Niña salvaje, naciste siendo inocente.
Niña salvaje, mataste por una idea.
Niña salvaje, moriste por un instante.
Niña salvaje, ¿valió la pena derramar tu sangre?


BENDITAS MALDICIONES


Quiero saber si estoy viva
Y arriesgarme a besar tu lengua
Cuando tu médula de viento asome su paso cotidiano
Y exhale mentiras de agua punzante
El viento de los andes sopla en mi pallar izquierdo
Las águilas de fuego narran vidas de dioses poseídos por su ausencia
Aquella nota inentendible palpita en mis venas
Mi sangre se coagula de placer
Todo fluye
Te envenenas de mi raza
De mis letras
De mis benditas maldiciones

Mis pechos te bailan versículos etéreos
Mis naves dibujan ondas mutantes en tus paralelas castas
Navego en tus silencios estridentes
Golpeo cada inexacto dibujo hecho de humo
Poseo a gente extraña venerando a diosas maldecidas por la lluvia de las horas
Oigo gritos de sangre y mi miembro se espanta al no verte

Ya empezó la creación de mi propio mito
Quizá la muerte se atreva a darme un sermón de fuego
Y mi música sea más que canción
Y mis pasos sean más que camino incierto
Y los insectos divinos que surcan mi andar
Por fin sepan a qué humano venerar
El dios de la lujuria pide una explicación a su creación
El viaje ha empezado
y no me explico cómo he nacido
El exceso de mis formas lunares pare espejismos sexuales
Bebo tu sangre que es mi alimento profano
Fluyo en tus venas y mi cuerpo sin culpa danza gloriosos apareamientos
Necesito un corazón cargado de sangre divina
Mis discípulos me llaman como hija de la tierra
Mis hierbas ruegan crecer en mi vientre nebuloso
Piden mi grito de guerra para iniciar la revolución
Esculpen una tumba de flores
Y mi razón solo es la vida de mi subconsciente
Mi cuerpo es tierra de los libres
Y mis esclavos son dogmas sagrados de placeres mundanos…


MUJER SAL


Mi hijo duerme sobre un poema
mientras veo tu figura en matrices.
Y solo quiero teñir nuevamente
tu coraje desierto con huellas de arena.

Tu juventud se me escapó entre las piernas,
ahora hay un hueco en mi útero llamado Libertad.
La hernia de mi carne simula nuevas formas de dolor.
Tu cabeza quiere nacer en mi boca
y empezar a morir en mi sangre.

Soy la niña que oye divinidades paganas,
mi apellido recorre con los vientos todas tus tierras.
Escucho el cantarcillo que nunca olvidaré.
Es hora de la danza infinita de los clamores.
Hoy será el día en que la sal vuelva a su cauce,
llenando de flores color cielo, la mentira de tus ojos.




Todas las noches empiezo rezándole al mismo verso, tratando de subirme a los sueños y al delirio de tus silencios.

LA LUCHA


Busco mil maneras de encontrarte.
En el cielo, en los zapatos y miserias.
Les rezo a todos mis santos exiliados,
a la premura del tiempo, del delirio y tus silencios.
Me abrumas con tus aires de grandeza
y el alma se me ahoga en un instante.

Busco la verdad que está en mi sangre,
en tus dolores, en mis certezas y en tus temores.
Óigo desde lejos el llamado,
enarbolando todo lo pactado,
mi pueblo no sucumbe a los fragores,
a la traición, al delito y al mestizaje.

Creo en la rabia de tus ojos,
en tus lamentos que esconden a las furias,
en los derechos que no tienen consuelo.
En los delitos sin pena privativa,
voy llegando a los misterios gozosos,
de rodillas y al pie de las cornizas,
es la herencia que sufre ante el duelo,
del hermano muerto a sangre fría.
  



NÓMINA


Llevo los zapatos en la cabeza,
la consciencia en la mochila
y la memoria sin olvido.

Llevo las manos hartas de invierno,
el corazón hundido bajo tierra
y el dolor escondido entre las sábanas.

Pierdo mis brazos cuando encuentro tus dedos.
Mi vida real es un secreto.
Acostumbro amar a los seres marginales
y solo cuando te veo dormir reconozco contra quién me enfrento.

El tiempo azota mi calavera,
mi sangre, mi peso y mi verso.
Todo lo que busco está en la lluvia,
y en la tormenta la explicación de mis histerias.

De mis pechos llueven lácteos,
de mi vientre nacen flores,
de mis uñas germinan soles.

Csmino con la esperanza de la mano.
Mi estirpe se esconde en los pantanos,
mi fuerza proviene del mar.

Soy mi adversaria en todas mis batallas.
Domestico miedos ajenos y les doy facultades ancestrales.
Abrazo los desórdenes de todas tus vidas,
partiendo del silencio hasta tu último improperio.

Soy el cadáver ambulante
que habita en el desierto de tu boca.
Me coso a tus ideas
y bendigo cada gota de tus sudores.

Pongo en cuarentena atropellos y maltratos
que quieran obligar a matar a mis hermanos.
Dejando vulnerable mi carne y mi sangre,
volviendo a parir de forma salvaje.




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